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El tinglado de la antigua farsa (I)

[Post originalmente publicado el 28 de noviembre de 2007]

0. Pre ¿Cuánto puede decirse en un abrazo? ¿Cuánto más en un silencio? ¿En una callada por respuesta, una ausencia, un eco apagado de la propia palabra rebotando en el vacío? ¿Cuánto y durante cuánto tiempo puede ocultarse una persona a sí misma de sí? ¿Y cuánto puede aguantar moldeando sus vibraciones espontáneas, independientes de su raciocinio pero inevitablemente conectadas a él? 1. Yo Un paseo bajo el sol. Viento helado en todas direcciones; incapaces de ver y comprender las evoluciones coreográficas del viento, percibimos su multidireccionalidad. Patadas a las hojas secas, hojas salen disparadas por aquí, hojas salen disparadas por allá. Todas en manada. La delicia. Una inmersión holística en toda la inmensidad experiencial de la delicia. El cabello flota en pinceladas surreales ante los ojos entrecerrados, adoptando destellos y texturas de los hilos dorados que nacen en los extremos de las alas de los ángeles. ¿Y qué son los ángeles? No me lo pregunté, pero hoy apareció en mi mente: yo fui un ángel, a cada paso más ángel me volvía, y regresé caminando al subsuelo hasta verme de nuevo entre estas paredes incorrectamente distribuidas. Y no había en aquel momento nada entre yo y mi ser, podía verme por entero y prístina y lisa como un lago de plata fotografiado. A moment of clarity.

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