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El tacto de la rueda

[Post originalmente publicado el 16 de marzo de 2011]

Me gusta tender de noche. El patio está en penumbra, solamente iluminado por la luz de casa; tan en calma, que se distingue el rumor del mar. En silencio voy colocando las prendas, unas al lado de otras. Cuando cierro la última ventana y cuelgo el balde vacío en su alcayata de la cocina, me siento en paz.

El ritual de preparar una infusión me resulta tremendamente relajante. Si algún día llego a presenciar la ceremonia del té, creo que me quedaré muy cerca del Nirvana. Hay algo exquisito en el gesto de hundir la cucharilla en la bolsa, y llevarlo el pequeño cargamento de hojas y frutos desecados a su contenedor de rejilla.

Estoy aprendiendo tantas cosas en esta época de mi vida. Como si el aprendizaje de todo lo que me ha estado ocurriendo se haya quedado acumulado en algún lugar de mi mente, y este periodo de inactividad esté permitiendo que poco a poco se vaya derramando. Ese periodo de hibernación emocional del que me hablaba mi psicóloga, necesario para que el alma se recupere de los sufrimientos pasados. En una crisálida de sal marina, observo el mundo, y callo. Reflexiono.

Hay un sentimiento de orden en las tareas del día a día. Creo que fue en la película Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera, donde el maestro le decía al discípulo que sus obligaciones cotidianas eran una parte imprescindible de su formación. También Gandhi concebía el hilado del algodón como un ejercicio espiritual. Completar los pequeños ciclos de orden y desorden, suciedad y limpieza, aprovisionamiento y gasto; hace más palpable el giro de las ruedas que transportan la existencia.

Aprisionar la mente entre los muros de una casa es peligroso. Afrontar las tareas domésticas aleja a la mente de sí misma.

Montada en la rueda, que nunca cesa, ejecutando tareas siento hilos de creación discurrir entre mis manos. Las puntadas, los horneados, las palabras. A lo largo de mi camino voy dejando retazos de energía manufacturada. Contribuyo al mundo para compensar lo que desgasto. Cuando la rueda complete su vuelta, sabré que en el siguiente giro estará mejor trabajada.

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