Leave a comment

El tesoro escondido dentro de un e-book

[Post originalmente publicado el 08 de marzo de 2011]

Tengo un hada madrina, que siempre que puede agita su varita para satisfacer todos los deseos materiales que se me puedan ocurrir, y los que no se me hayan ocurrido todavía también. Como me encantan los cacharritos electrónicos, y el año pasado no tenía muy claro qué quería por Reyes, se me ocurrió pedir un e-book por si sonaba la flauta y caía. Allí estaba mi hada madrina, y el e-book cayó; para más señas, un Woxter Scriba 150 en color blanco. Aunque sea algo muy trivial, el símbolo del modelo de e-book era un especie de ojo egipcio, y a mí sólo con eso ya me entró por el ojo derecho (valga la redundancia)

La mañana de Reyes, feliz con mi cacharrito como un niño con zapatos nuevos, lo encendí y me puse a explorarlo. Venía con una tarjeta de memoria de 8 gigas, y yo esperaba no encontrarme nada en ella, o como mucho un par de textos de muestra. Cuál fue mi sorpresa cuando me encontré que la tarjeta de memoria de mi e-book venía repletita de libros electrónicos. Además, para redondear la faena, había una carpeta con libros en español y otra con libros en inglés. El detalle me encantó, ya que la media de libros en inglés que consumo ha bajado mucho desde que terminé la carrera, y aparte de las novedades aún me quedan muchos clásicos de literatura anglosajona que me gustaría leer. Explorando mi nuevo cacharrito, me di cuenta de que la cantidad de libros allí grabados era ingente. Lógicamente, todo eran clásicos con los derechos de autor ya expirados, así que mi ración de clásicos ya la tenía allí asegurada. El único problema era que venían desordenados, todos metidos a porrillo en la misma carpeta; y concretamente los libros en inglés sólo traían el título, sin identificar el autor. Me propuse la tarea de ordenarlos cuando tuviera tiempo.

Esa tarea ha esperado hasta la época presente, en la que soy la única responsable de llenar las horas de mis días. Como forma de aprovechar el tiempo libre, he decidido entregarme sin reservas a mi manía persecutoria por archivar y clasificar, que últimamente la tenía muy reprimida. Una vez que he calentado motores adecentando los archivos del ordenador y guardando recetas, me he sentido con fuerzas para arremangarme y lanzarme a la limpieza y ordenación de la memoria del e-book.

Metiéndome de lleno en sus archivos, me he dado cuenta de que mi querido cacharrito electrónico porta un verdadero tesoro literario. Ya no sólo por la cantidad, sino por la variedad. Clásicos griegos y romanos; escritores rusos, franceses, españoles, ingleses, japoneses; teatro, ensayo, novela, poesía, filosofía. Hay de todo y para todos. He descubierto miles de autores que desconocía, y me he hecho consciente de la cantidad de literatura que ignoro. También me ha servido para espabilar; me estaba volviendo muy perezosa, dejando el hábito de leer libros para sustituirlo por el de leer chorradas en internet (“chorradas” no incluye por supuesto Libro de Arena; lo que leo aquí siempre me enriquece, culturalmente o como persona, o ambas cosas a la vez) Todavía me queda por ordenar la parte de libros en inglés, y ya estoy deseando ver qué sorpresas están allí escondidas.

Imagino que algo parecido ocurrirá con todos los e-books, y no es más que el fruto de una descarga masiva de archivos sin derechos de autor. Pero a mí me ha descubierto todo un mundo por explorar, y me considero afortunada de tener un pequeño cacharrito con semejante montaña de literatura en su interior.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: