Leave a comment

Ellos me inspiran: Tino Casal, que digan misa

Todo el mundo en este país sabe quién es Tino Casal; o al menos les suena cuando mencionas canciones como Eloise o Champú de Huevo. Pero pocos conocen realmente la figura de Tino: su papel en el panorama musical de su época, su imagen pública, y la persona tras esas pintas neobarrocas que gastaba. Para mucha gente de mi generación es el tipo con pintas raras que cantaba Embrujada; y a las generaciones posteriores su nombre directamente les suena a chino.

Yo soy del 81, una generación de transición entre la movida madrileña y los Pokemon. Normalmente sabemos qué era “La bola de Cristal”, pero no la recordamos muy bien; nos tocaron las primeras y horrorosas series de dibujos hechas con animación digital, y conocimos a Mecano en la época del Descanso dominical. Fui una de esas personas que sólo sabían de Tino Casal por su Embrujada, hasta que en mi época de amistades en foros de rol, uno de esos tantos amigos que hoy están desaparecidos me invitó a entrar en el mundo de Tino. En un par de largos paseos que dimos por Madrid, me habló de Tino, de lo que significaba para él; luego me pasó toda su discografía, y a partir de ahí inicié mi propia exploración.

Toma jeroma.

Toma jeroma.

No voy a hablar de la trayectoria de Tino, ni siquiera de su música. Podría decirse que hacía synth-pop más o menos puro y duro, al estilo de la new-wave en boga por aquel entonces. Pero como todo en su persona y en sus creaciones, la música de Tino Casal es mucho más que eso. Todas sus canciones tienen un toque personal, inconfundible, que hacen que sólo puedan ser suyas. Ya sean reinterpretaciones de clásicos como el famoso Eloise o el menos conocido pero mucho mejor Tal como soy (versión Tinera del Killing me softly), o sus composiciones originales, todas ellas son puro Tino Casal. Prestar atención a sus letras es descubrir las mil caras de Tino: su sensibilidad, su fino sentido del humor, su inteligencia – da escalofríos la lucidez que tuvo para intuir cómo sería la sociedad del futuro, en la letra visionaria de Mañana.

Aunque sea fan fatal de la música de Tino, lo más importante es lo que para mí representa, el modelo a seguir que me ha dado fuerzas en muchas épocas de mi vida en las que he necesitado especialmente pasar del “qué dirán”. Y es que mi frase favorita de Tino Casal es el nombre de la canción que abre este post: Que digan misa.

Tino era muy tremendo, en todos los sentidos y sobre todo el visual, que es el que recuerda la mayoría de la gente. Probablemente él lo sabía, y con toda seguridad le daba exactamente igual. Él vivió su vida, su arte y su personaje como mejor le pareció, y a quien no le pareciera bien o no lo entendiera… pues eso, que digan misa.

Esto ya de por sí es muy admirable, y más en una España que estaba mucho menos acostumbrada que ahora a las excentricidades, y las señalaba con más crueldad. Pero es que encima Tino no se comportaba como si tuviera que defenderse de algo, ni respondía de forma agresiva cuando se referían a su extraña forma de vestir. En todas las entrevistas que he visto, Tino siempre habla de forma muy tranquila, sonriendo, con una voz muy suave que nunca sube de tono; y con una gran sensatez y mesura, algo que seguro pilló fuera de juego a más de uno, que se esperaba tratar con una loca histriónica. Para mí es totalmente paradigmática esta entrevista pre-actuación que le hizo Isabel Gemio:

– ¿Y tú vas así por la calle?

– Yo por la calle voy en picardías… en picardías corto.

Isabel Gemio fue a provocar y salió trasquilada. Y encima, ¿cómo te cabreas cuando te ha respondido con esa sonrisa, acercándose a ti y cogiéndote de la mano? Se nota que, aunque Tino seguramente en algunos momentos se cansara de este tipo de preguntas, no consideraba que tuviese que defenderse de nada sin dar explicaciones. Él era así, y punto.

¿Y cuántos de nosotros hemos tenido el valor y la sabiduría para ser como él? ¿Cuántos, especialmente los que en muchos aspectos hemos ido por las carreteras secundarias de la sociedad, hemos aceptado realmente que no tenemos nada que aceptar? ¿Cuántas veces le hemos cogido la mano a quienes se han extrañado de que seamos así, en lugar de dar una respuesta agresiva para espantarlos cuanto antes?

Qué le voy a hacer, hasta con esas pintas me parece guapísimo.

No digo que Tino fuera perfecto, ni el gurú de nadie; estoy bastante segura de que nunca pretendió serlo. Era lo suficientemente sabio para dar esa respuesta a Isabel Gemio, y lo bastante cazurro como para provocarse una necrosis por empeñarse en automedicarse y seguir con una gira tras sufrir un esguince de tobillo. Pierdo el sentido con Poker para un perdedor, pero no puedo con Los Pájaros. Los primeros versos de Corazón Bimotor me parecen líneas de pop perfectas, pero me quedo patinando con Oro negro (“Conquistaré tras la muralla china / El suero de la verdad y la longevidad”… WTF, Tino?) Tino Casal era un cosmopolita que se hace la pija un lío y dice “exorcisado” en Sex o no sex.

Tino era, como todo el mundo en el fondo, una personalidad con múltiples facetas, contradicciones y defectos. En su caso era especialmente palpable, ya que utilizaba y mostraba todas esas facetas en sus apariciones públicas y en su música. Una vez más, Tino no pedía disculpas ni daba explicaciones por ser imperfecto.

Demasiado a menudo pedimos a nuestros ídolos, y sobre todo a nuestros seres queridos, que sean perfectos, coherentes. Que nunca nos fallen, que nunca hagan algo que no esperábamos o expresen una opinión que no nos cuadre con lo que conocemos de ellos. Se nos olvida que todos somos piedras de múltiples caras, algunas pulidas, otras rayadas. Y especialmente se nos olvida nuestro derecho inalienable a la contradicción. Una cosa es ser fiel a uno mismo, y otra muy distinta no pasarse ni una.

En el mundo de las actrices que son muñecas clónicas recauchutadas en maquillaje y silicona, del Photoshop y los posados-robados, de los romances escenificados, Tino Casal es mi reality check. Me recuerda que todas las bellezas son bellezas, que el mejor de los mundos es el que uno se construye a su medida, que tal como soy ya estoy perfecta, y a quien le parezca otra cosa… que digan misa.

 

PD: Hay un grupo de Facebook maravilloso, donde postean mil fotos y vídeos de Tino todos los días. Además, en el grupo hay varias personas que lo conocieron personalmente, y cuentan anécdotas geniales sobre él. Se llama Club de Fans de Tino Casal y lo tienes siguiendo el link.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: